miércoles, 10 de junio de 2015

Contrato Social, Elecciones y Terminator.

Tuve la suerte de tener clases de educación cívica. Cases de buena calidad. Mirando ahora en retrospectiva, no debió ser muy simple dar este espacio para discusión en plena dictadura, pero de alguna manera  Baeza (acusado por algunos de Sapo) o la profesora Corripio, nos dieron bases de educación que nos permitió reflexionar, sobre todo de lo que pasaba en esa época en el país.

Déjenme tratar de contar, cuanto me reí al revisar la constitución con todo el curso, de pronto el profesor enuncia :  “Articulo 4, Chile es un país democrático” primero un silencia y se escucha del fondo de la sala  "-SAAAAAAAA …"  fue una risa general, hasta para el profesor difícil de contener.

Pero bueno, aprendí varias cosas operativas, que hacen los diputados y los senadores, el plazo del presidente, que uno puede hacer solicitudes a la autoridad, etc.
Lo que no entendí en esa época, era lo referente al famoso pacto social  y su mejor “explicador” Monsieur JJ Rousseau.

Contrato Social.

Algo de mezcla de clases de filosofía, de historia y de educación cívica, más algunos años de maduración (las letras no son necesariamente mi fuerte), junto a  la pregunta clave “porque nos manda un gobierno” me hicieron entender lo siguiente.

Cada uno, es libre de gobernarse y, básicamente, hacer lo que quiera ( o lo que pueda). 
Eso es así en esencia y en la realidad primitiva, cuando estamos en la naturaleza, solos, ahí  podemos hacer lo que queramos, andar desnudos, gritar… de verdad lo que queramos.

Esto cambia cuando nos ponemos a vivir en sociedad, (vaya que bien saben esto los casados o emparejados).  Cuando comenzamos a vivir en sociedad, bueno, comenzamos a hacer concesiones. 
Ya no podemos gritar en todos lados, ya no podemos andar (necesariamente) desnudos, no podemos hacer uso de nuestra libertad intrínseca de abofetear a cualquier pelotudo que a nosotros nos parezca que se lo merece. En fin, comenzamos a asumir un pacto con el resto de la sociedad, (pacto, sociedad .. pacto social … les suena?)

Esto se hace mucho mas importante, cuando como organización de humanos, como tribu, como nación, nos planteamos la necesidad de tener un ente que pueda tomas las decisiones por la organización completa, no por cada individuo, si no por todos.

Por ejemplo “vamos aponer cada uno dinero de nuestro bolsillo para hacer una sola cisterna que junte agua para todos cuando escasee?” una decisión antigua, pero que denota claramente la necesidad de organizarnos, de tener alguien que sea capaz de "hacer" a nombre de todos.

A esa persona, nosotros le damos parte de nuestra soberanía, le damos el derecho de gobernarnos. Le damos nuestro voto, le damos la facultad de mandarnos y nosotros nos comprometemos a obedecerlo. 

ESTO ES EL PACTO SOCIAL.

Ese ese dar al otro parte de nuestra soberanía y libertad.

Claro, en la organización, siempre está la posibilidad de rehacer el pacto, de elegir entre todos una nueva persona, que haga las cosas de una nueva forma. Ya sea esto porque no nos gustó lo que hacía o como lo hacía, o simplemente porque apareció otra persona que parece que lo puede hacer mejor.


Elecciones

Imagino que cuando los grupos humanos eran pequeños, se podía hacer elecciones a cada rato, eligiendo al mejor para cierta tarea en cierto momento, así como también se podía hacer consultas a todos los ciudadanos, para que de esa manera, quien gobernaba, supiera que lo se iba a emprender era lo que todos querían.

Pero los pueblos crecieron, aparecieron las ciudades, los países. Fue necesario poner varios tipos de representantes, escoger representantes en un congreso que se preocupe de hacer leyes justas para todos, porque representaban a todos los sectores de la ciudadanía.

También elegir a un presidente, a un gobernante supremo, quien tome las decisiones por todos nosotros.  En el caso de nuestro país y de casi todas las democracias, todo ciudadano vota por quien será nuestro presidente. Se supone que votamos por quien más nos “representa”, votamos por quien, suponemos, va a tomar decisiones lo más parecido a lo que nosotros haríamos o que tomará decisiones que me parezcan más razonables.

Hasta aquí, todo bien. Sin embargo, pienso que ha ocurrido algo feo, pero humano, en los representantes que hemos estado escogiendo.

Nosotros elegimos nuestros representantes, para que actúen para nosotros, les dimos parte de nuestra libertad, esperamos que velen por nuestros intereses (eso está en las promesas de campaña).
Esperamos que ellos efectivamente lo hagan y nos den cuentas y nos digan que la forma como estructuran la administración de la nación, está de acuerdo en velar por los intereses de todos. 
Curiosamente, muchos estamos dispuestos a sacrificar alguno de nuestros intereses, en pos del bien común.

Esto hasta acá, suena bien como sistema de gobierno.

Cada cierta cantidad de tiempo, volvemos a hacer una elección de representantes, de modo que si alguno no la ha hecho bien en su pasada, es o debe ser reemplazado por otro. Acá aparece el sistema de control. 

Como no es posible juntar al país a cada rato a sacar a los que no lo han hecho bien,  se acordó hacer elecciones cada cierta cantidad de años. Juntarnos a todos, era demasiado engorroso y caro para la sociedad, como para hacer de esto algo cotidiano.

Pero entre los periodos eleccionarios, los representantes elegidos  de un segmento de la sociedad, cuando querían imponer su forma de gobernar, debían llegar a acuerdos con el otro segmento, muchas veces opositor. Incluso tal vez realizar elecciones internas dentro del mismo conglomerado, al menos ponerse de acuerdo, si por ejemplo, se está decidiendo una ley, o se piensa aprobar un proyecto en el concejo municipal.

EL conjunto de leyes, pasa a ser el marco a través del cual el gobernante se rige para tomar acciones (en beneficio de todos). Es decir, quienes dictan las leyes, regulan al gobierno y a las relaciones entre los ciudadanos y electores. Este poder  en manos de los representantes, creo que derivó en muchos casos, a establecer regulaciones que no benefician tanto a los ciudadanos, como si a los mismos sectores políticos y a sus financistas (como hemos estado viendo en Chile en los últimos meses)

Los representantes  se formaron como un “Cuerpo político”, como una capa de ciudadanos especiales, por sobre los votantes y justo debajo del máximo poder ejecutivo del país. Esta capa descubrió que si quería resultados, los mejores resultados para conseguir sus metas, aparecían negociando con los otros sectores de la política, siempre pensando en los intereses de sus electores (o al menos eso nos gusta oensar que está en la cabeza de nuestros representantes).


El Efecto TERMINATOR.

Pero algo ha estado pasando en este acuerdo y negociación. algo que nos disoció a los electores de nuestros representantes. Algo que estableció una brecha entre los ciudadanos y la clase política, siento que la mejor forma de explicarlo es a través de alegoría de la película de los 80’s Terminator.

En esta película, se crea una super computadora, para que coordine y realice acciones de defensa para Norteamérica.  La función de esta computadora, “Skynet”, era propiciar la defensa del territorio y del propio sistema.  Para eso los aviones y otros sistemas de defensas, se conectan a Skynet para estar en línea y reaccionar. 

Pero esta computadora, (según la trama de la película) lamentablemente toma conciencia de si misma, el 29 de agosto de 1997 a las 2:14 A.M (insisto según la película) y al tomar esta conciencia, se da cuenta que la peor amenaza a su supervivencia ERA LA PROPIA RAZA HUMANA y comienza a exterminarlos a todos.

Bien, siento que hay algo parecido en nuestra capa política. 

Esta de pronto se dio cuenta que no necesitaba a los ciudadanos para gobernar y no solo de disocia del bienestar de quienes los eligen, si no que comienza a generar mecanismos para mantener “a salvo” de la amenaza de la no reelección. Incluso a generar mecanismos para mantener sus estatus. Les suena el sistema Binominal o el financiamiento a  los partidos políticos?
En esta línea me llama la atención de que si un diputado, electo por el pueblo, si es llamado a servir en el área ejecutiva, sea  reemplazado por el partido, no por la ciudadanía. Lo reemplaza al partido, por lo que su fidelidad y devoción, debe estar hacia el partido y no hacia sus electores. Pienso que es de sentido común que si un diputado o senador deja su cargo, el Servicio Electoral llame al siguiente en la linea que quedó detrás de las elecciones.

Con nuestro sistema político en Chile, es casi imposible que un independiente de verdad, ingrese a la política, debes estar en un partido, debes estar en la capa política, esta capa que tomo conciencia de si misma y que se defiende para permanecer ahí.


Como cambió esto el pacto social?

Pero espera, ¿No se supone que cada cierto tiempo, tenemos  la posibilidad de cambiar a nuestros representantes? 

En realidad no tanto, ya que son los partidos, que negocian entre ellos y ellos nos proponen por quien votar. Como ejemplo, recordemos el  movimiento en la fecha de las elecciones del 2001 a causa de que un partido no pudo registrar sus candidatos.

Tengo la sensación que la negociación no es necesaria con los votantes, la pueden hacer y hacen, entre los partidos, ellos se fijan el sueldo, ellos se fijan sanciones, los electores, solo estamos sirviendo para darle legitimidad al proceso, cada 4 años, pero somos absolutamente prescindibles.

Esto conlleva a que sus quehaceres no se focalicen en el bienestar de sus electores ... osea .. a ver, espera... replanteo la idea.

Esto conlleva a que sus quehacer SI se focalicen en el bienestar de sus electores, pero los electores no son la ciudadanía, si no que son los propios partidos políticos y los financistas de las campañas, a ellos se deben y razonablemente para ellos gobiernan.

Se rompió parte del contrato social, cada 4 años le tengo que ceder parte de mi soberanía a quienes, una capa política definió que era entre quienes tenía que elegir, porque no hay mecanismo ni espacios para que cualquiera puede competir.
Después de todo, con un sueldo anual, para un diputado de $103.265.772 (http://ciperchile.cl/2014/06/11/democratica-desigualdad-diputados-chilenos-son-los-mejor-pagados-en-los-paises-de-la-ocde/) , considerando que el sueldo mínimo es de $2.892.000.- (http://www.dt.gob.cl/consultas/1613/w3-article-60141.html), cualquiera que acceda a una posición donde gane eso, va a hacer lo que sea necesario para seguir ahí.

´Aquí me queda la impresión de que junto con esto, mis representantes, después de obtener mi voto, se disociaron completamente de mi. 

Hasta ahora a mi no me ha llegado ninguna comunicación de mi senador, mi diputado, ni siquiera mi concejal, en referencia a su gestión. Ni que está haciendo, ni en que ha participado, ni como ha mejorado mi vida con él o ella  representándome. 

Menos he visto interés en escuchar mi opinión sobre los temas que se están trabajando, ahí donde se supone se toman las decisión que me impactan en la vida.


No se lo que están haciendo y menos si lo que están haciendo, lo está haciendo bien.. Sin embargo, para la próxima elección , no me quedará nada mas que votar por quien la misma capa política pongan en la papeleta.

¿ Y entonces qué ?

Este blog trata de como introducirnos en el sistema, para sacar un mejor provecho de este. 
Bien, un elemento que tenemos como sociedad, que es nuevo y que ya está instalado en todos lados, es este mismo que usted está usando ahora.

Tengo la convicción de que usando una simple estrategia, podemos volver a hacer real el contrato social, podemos iniciar una reacción en cadena que permitan que nuestros representantes, si gobiernen para la ciudadanía y que sea esta quien elige los representantes, no la misma capa política.

Espere el siguiente post. 



lunes, 13 de abril de 2015

"La copia feliz del Eden: Un despliegue de maldad insolente"

Lo que transcribo a continuación, es un articulo escrito por Fernando Flatow, con quien compartimos un mochileo en el sur, muchos años atrás, antes de los hijos, antes de los impuestos, antes de la vida adulta.

Fue escrito el 11 de diciembre de 2013.

Lo dejo por acá, para reflexión de que, pasa los años y al parecer las sensaciones permanecen para los ciudadanos de a pié.



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Quiero compartir contigo un pensamiento que me da vueltas en estos días y desde hace bastante tiempo en realidad. Lo considero importante sobre todo luego de la primera vuelta y mientras llega el momento de decidir quién será la próxima presidente de Chile.

Nuestra Constitución Política, que es la declaración de cómo queremos que se organice nuestra sociedad, parte diciendo que la soberanía reside esencialmente en la Nación, que su ejercicio se realiza por el pueblo a través del plebiscito y de elecciones periódicas y que ningún sector del pueblo ni individuo alguno puede atribuirse su ejercicio.

Tal vez por eso, una de las cosas que nos enorgullece como chilenos es la gran cultura cívica que tenemos. Vamos a votar ordenadamente porque sabemos y respetamos que, al momento de votar, nuestro voto vale uno. Es decir, que el voto del ciudadano rico es igual al del ciudadano pobre, que el de derecha es igual al de izquierda y un gran etc. de ejemplos equivalentes. Entendemos que hacemos un importante ejercicio democrático al final del cual se elige, por decisión soberana de los ciudadanos, al mandatario que nos regirá en distintos niveles: presidente, senador, diputado, concejal, alcalde, etc. Todo determinado por mayoría y votos iguales.
Y hasta aquí todo bien, democracia, igualdad, representatividad y participación. Por eso nos molestamos por quienes quieren cambiar nuestra sociedad pero no votan, nos preguntamos qué pasó con los jóvenes que convocaron Vallejos y Jackson pero que no votaron, y opinamos respecto del sistema binominal, la proporción de votantes cultos respecto de los incultos, analizamos la nueva proporción en el parlamento, y de manera natural y responsable participamos de una serie de reflexiones equivalentes en torno a este importante ejercicio electoral.
Ahora bien, resulta que las campañas hay que financiarlas. O sea, hay que ponerles plata. Y resulta que el principal origen de esos dineros no viene de donaciones públicas y abiertas sino de aportes reservados de las empresas y familias más poderosas del país. Eléctricas, bancos, pesqueras, mineras, el retail, etc. Si no me cree, busque el reportaje en CIPER Chile donde encontrará nombres y números. Tal vez no le parezca raro, pero por qué el señor accionista renuncia a sumas relevantes del margen de su negocio? Si piensa que toda esa fila de donaciones es generosidad o filantropía no se preocupe, no se dé el trabajo de seguir leyendo esto, vaya a ver un buen reality y sea feliz. Yo prefiero pensar que estas empresas invierten en política como un negocio más porque le dará dividendos mayores a lo invertido, es decir, que obtendrán un beneficio…

Así, parece que se arma el siguiente juego: Yo te financio la campaña pero acuérdate de mí cuando estés en el paraíso… Estoy diciendo que con esto necesariamente el programa de cualquier candidato fuertemente financiado deberá ser afín a los intereses del grupo o grupos financistas, o no meterse con ellos, o por lo menos hacerse el leso y no ponérsela más difícil, aunque corresponda. Y así, aparecerán los cursos de ética para altos ejecutivos, candidatos a senador con reproches serios a su integridad ética desde la misma Corte Suprema, cuestionadas condonaciones de multas a casas comerciales, universidades acreditadas a la chilena, leyes de pesca ad-hoc, etc. Pero también significa que el sistema político, que es el ejecutor representativo de lo que quiere esta sociedad, está fuertemente determinado por intereses de grupos poderosos, comprometiendo el proceso democrático en el que creemos todos e incidiendo para siempre en los temas que se abordan en la política.

Y parece que el trabajo se los hemos hecho tremendamente fácil, por lo menos por 3 razones: 

Primero, porque tenemos un sistema binominal. Eso significa que elegimos a los representantes en el Congreso con un sistema que se diseñó para que los escaños se pelearan sólo entre los dos grupos políticos más grandes. Si bien esto aparentemente propende a estabilidad política, excluye a los grupos minoritarios que, luego de 33 años, la suma no es tan minoritaria. O sea que la población deja de sentirse representada por la clase política. ¿No se siente interpretado con esto?

Una segunda razón de por qué se los hemos hecho fácil es que nuestro sistema, orientado al gasto, da la sensación de bonanza y prosperidad aunque la mayoría de las personas no repara en la suma de las cuotas de sus créditos ni en cuántas veces su sueldo está endeudada ni en lo efímero de sus trabajos (adivine a qué grupos económicos al final le debe la plata: si, Son los mismos !!!). Así, nuestra “emergente” sociedad de consumo, con niveles record de endeudamiento se debate entre morir ahogada en sus compromisos económicos y la lobotómica mediatización que nos mantiene tan entretenidos con nuestros bienes de consumo, plasmas, realities, la Wii, el celular de otro mundo y parecerse al ídolo de turno, que no nos hemos dado cuenta que desde que nos sentamos a descansar en nuestra efímera comodidad, nos han arrebatado la dignidad como nación.
Y qué pasa con los que no pueden  acceder al crédito o la educación o la inclusión en esta sociedad de becerros de unos pocos grupos? Fácil, quedan fuera. Se les cierran las puertas de la educación, del trabajo, del crédito, de desarrollarse como ser humano, de proyectarse y de vivir. Por eso existe gente que le quiere arrojar un jarro de agua a un ministro de estado, o escupo al presidente o que busque medios alternativo para sobrevivir. ¿O Ud., cree que la penetración de las drogas duras es por culpa de los narcos extranjeros solamente? ¿O que los pobres son pobres por flojos? ¿O que la delincuencia se crea por arte de magia? Esta sociedad ha creado los monstruos que nos atormentan. Y si no le atormentan, léase en internet la entrevista al brasileño “Marcola” a ver si puede dormir.

La tercera razón está en la duración de los gobiernos. Cuatro años no parece suficiente para desarrollar una política de Estado con pies y cabeza. Está tan poco tiempo la administración de turno que termina dedicándose a “hacer cosas”, pero no a planificar y echar a andar una política de largo plazo que beneficie a la Nación. Resulta entonces más beneficioso – en el corto plazo -, poner al ministro con la sonrisa más bonita o al que hace más cosas sin definir qué cosas. Y si se demora mucho o se cae, se cambia. ¿Quién gana en todo esto? Claramente ni Ud. ni yo, sino quienes tienen planes de más largo plazo. Si, esos grupos de los que le hablé más arriba.
Al parecer, vivimos en un país que no tiene mucho de soberano. Cuando vamos a la urna no estamos eligiendo qué lado llegará al poder, porque el único lado que tiene el poder en nuestra sociedad ya ganó la elección “aunando voluntades” entre los candidatos que el binominal vaticina como dominantes. El poder de nuestro destino, identidad y dignidad nacional pertenece a un sector que los transará en la bolsa para sacar dividendos para sí, generando males sociales (cachitos) que el Estado debe arreglar o tratar de arreglarlos. No es justo.
Alguien podría decir que lo mejor es poner AC en el voto y así cambiar la Constitución…. ¿y con eso el poder emanará mágicamente de la gente digo yo? Parece que no. Parece que esa asamblea constituyente necesariamente estará compuesta por los actuales “stakeholder” de nuestra sociedad, parte importante compuesta por sus financistas… Entonces poner AC no es suficiente, se necesita algo más porque la mano invisible de Smith no es ecuánime; tiene ojos, objetivos y mano de gato. Si el Derecho no es otra cosa que la implementación del poder, parece que tenemos un Don Problema.

Con todo, quiero pensar que la batalla por una democracia de verdad no está perdida. Nuestros antepasados se batieron en armas por obtener derechos que hoy damos por nuestros, sin pensar en la sangre que se derramó para ello. Hoy las armas son otras y la cancha en que nos debemos mover también. Luchar por una democracia desde las personas que la quieren es honrar a nuestros antepasados y dignificar nuestra existencia con un sentido superior y una búsqueda de la soberanía real.

Como ciudadanos, primero que nada, debemos tomar la responsabilidad de ser activos en la búsqueda de la democracia: DEBEMOS IR A VOTAR !!!! Si Ud. no vota es un imbécil porque le deja el destino de la nación a otros. Está siendo irresponsable con su futuro y con sus hijos. Está deshonrando a sus antepasados y, por todo lo que ya le conté, muestra que su cerebrito no le permite ver mucho más allá.
Pero también debemos propender a una clase política pluralista, que pueda representar a los votantes. En chileno: sin binominal. Después de años, y a costa de muchos compatriotas, nadie duda del poder de los procesos democráticos. Hagamos ahora que sea una democracia representativa. Es decir, que represente a toda la gama de intereses que hay en una nación efervescente en ideas e intereses. Sólo así podremos incluir a los excluidos y, desde la mayoría, crecer pero con todos.

También, y más claro que nada, debemos luchar por una ley de donaciones draconianamente transparente. El anonimato ayuda a conformar el delito de minar las bases de nuestra democracia dejando el desarrollo de nuestra sociedad a merced de gente a la que no le importa.

Finalmente, pienso que la existencia de una ley de transparencia en el Estado, que nos permite a Ud. y a mí informarnos de primera fuente, de mantener el aparato estatal en una mejora continua y a detectar cuándo, cómo y quién ha abusado de su influencia a costa de lo que tanto queremos, es una herramienta que debemos usar en pro de la ciudadanía.


Al final, mi invitación es a difundir esto y a luchar por lo que todos queremos: el derecho de vivir en paz.
Fernando Flatow
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(El titulo fue cambiado a posteriori .. definitivamente, algo mucho mejor)